Discutimos Para Solucionar Problemas, No Para Pelear.

Debemos entender que discutir no es enfrentarnos

Discutimos para solucionar problemas y no maltratarnos. No tenemos permiso para describirnos negativamente y agredirnos con palabras hirientes que pueden terminar en otro tipo de violencia. Cuando insulto a mi cónyuge no solo estoy denigrando y deshonrando su ser, sino que además me estoy metiendo con la persona del Espíritu Santo de Dios que habita en su vida. No somos nuestros, somos del Señor.

Pr. Daniel Ruiz